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viernes, septiembre 25, 2009

Oliver Sacks: lo que las alucinaciones revelan acerca de nuestra mente

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lunes, septiembre 07, 2009

Kurt Tucholsky, cantado

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jueves, septiembre 03, 2009

Luvina 56: Voluntad de hallazgo

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jueves, agosto 13, 2009

¡Acaban de comenzar dos nuevas ediciones del Taller de Ensayo Literario en la Joseluisa!

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Desde el viernes 21 de agosto, el Taller de Ensayo Literario de la Joseluisa ha comenzado a trabajar en dos nuevos ciclos, en horarios y con programas distintos: uno de 17:00 a 19:00 horas, y el segundo de 19:00 a 21:00 horas. Ambos en el salón de actividades especiales de la librería José Luis Martínez del Fondo de Cultura Económica (Chapultepec, entre La Paz y López Cotilla, en Guadalajara).
El costo, en cualquiera de los dos horarios, es de $400.00 por persona (por cada cuatro sesiones) ; como una promoción, quien desee cubrir las dieciséis sesiones por adelantado pagará sólo $1,200.00: ¡un mes gratis!
    Las inscripciones son directamente con el coordinador del taller.
    Mayores informes en el teléfono 044331-246-7075, o en la dirección electrónica azotecarranza@yahoo.com
A continuación, los programas de trabajo de cada uno de los horarios:


Viernes, de 17:00 a 19:00 horas
LA INCUMBENCIA

La nueva edición del Taller de Ensayo Literario de la Librería José Luis Martínez del FCE estará orientada por la atención a tres pares de cualidades del género: la agudeza y la profundidad, la liberalidad de la escritura al servicio del gozo en la lectura y la incumbencia personalísima de las ideas en pos de una incumbencia universal.
    Lo que se buscará será enfocar las lecturas, así como los ejercicios de escritura, sobre la detección de rasgos estilísticos según los cuales el ensayista puede ser, como quería Octavio Paz, «ligero y no superficial, hondo sin pesadez»; veremos de qué modos y por qué rutas la imaginación, la curiosidad y la inteligencia hacen de la lectura de un ensayo una navegación ante todo placentera, y cuáles son los riesgos por eludir y las aventuras a las que hace falta atreverse; y reflexionaremos sobre cómo el ensayista ha de procurar que sus preocupaciones, sus dudas, sus argumentos y sus hallazgos conciernan a cualquier lector.

DINÁMICA
A lo largo de las 16 sesiones del ciclo se hará especial énfasis en la revisión de aspectos formales de la hechura de ensayos. En cada sesión se proporcionarán los juegos de fotocopias de las lecturas a realizar; continúa abierto y funcionando en blog del Taller, para ir publicando ahí los ensayos que los participantes quieran difundir de esa manera.

Sesión I
21 de agosto
—Presentación revisión de la bibliografía y acuerdo sobre la dinámica a seguir.
—Comentarios de apertura a partir de tres preguntas: ¿para qué sirve escribir ensayos?, ¿para qué no sirve escribir ensayos? y ¿cuáles son mis dificultades con el ensayo literario?

Sesión II
28 de agosto
LAS IDEAS AL VUELO
—Discusión sobre la lectura de una selección de fragmentos de los libros Extravíos o Mis ideas al vuelo, del Príncipe de Ligne, y Descanso de caminantes, de Adolfo Bioy Casares.
(Tema para escribir: «Un secreto»).

Sesión III
4 de septiembre
CONVICCIÓN, OPINIÓN Y JUICIO
—Comentarios sobre la lectura del libro Cinco dificultades para quien escribe la verdad, de Bertolt Brecht.
(Tema para escribir: «El grito»).

Sesión IV
11 de septiembre
ELOGIAR, EXALTAR, ESTABLECER Y DEFENDER
—Comentarios sobre la lectura de los ensayos «Elogiar, exaltar, establecer y defender», «Sobre el verdadero artista» y «Sobre el ensayo», de G. K. Chesterton.
(Tema para escribir: «Elogio de alguien a quien detesto»).

Sesión V
18 de septiembre
EL INSTANTE DECISIVO
—Comentarios sobre la lectura de una selección del libro Fotocopias, de John Berger.
(Tema para escribir: «Los horrores del Paraíso»).

Sesión VI
25 de septiembre
LA CURIOSIDAD «EN FORMA»
—Comentarios sobre la lectura del primer capítulo del Diario de Oaxaca, de Oliver Sacks.
(Tema para escribir: «Un mito en el que escojo creer»).

Sesión VII
2 de octubre
EL RECURSO A LA MEMORIA
— Comentarios sobre la lectura del ensayo «Evocación de un comedor de chile», de Francisco González Crussí.
(Tema para escribir: «Consternación a partir de una insignificancia»).

Sesión VIII
9 de octubre
LA ADMINISTRACIÓN DE LA LUCIDEZ
—Comentarios sobre la lectura del texto «Liminar» del libro La llama doble y el ensayo «Los reinos de Pan», de Octavio Paz.
(Tema para escribir: «Un rostro inolvidable»).

Sesión IX
16 de octubre
EL ENSAYO LITERARIO COMO UN AJUSTE DE CUENTAS
—Comentarios sobre la lectura del ensayo «Adiós a Pinocho», de Gerardo Deniz
(Tema para escribir: «El peor de los miserables»).

Sesión X
23 de octubre
LA ILUMINACIÓN
—Comentarios sobre la lectura de una selección de las Voces reunidas, de Antonio Porchia.
(Tema para escribir: «La fabricación del recuerdo»).

Sesión XI
30 de octubre
LA INTELIGENCIA EN MOVIMIENTO
—Comentarios sobre la lectura de «Palomar en la playa», de Italo Calvino.
(Tema para escribir: «Celebración de un absurdo»).

Sesión XII
6 de noviembre
LA PRESENCIA DEL LECTOR
—Comentarios sobre la lectura de la conferencia «El rival de la guerra», de Chris Hedges.
(Tema para escribir: «Para qué sirven los laberintos»).

Sesión XIII
13 de noviembre
LAS CONSECUENCIAS DE LO QUE ESCRIBIMOS
—Comentarios sobre la lectura del ensayo «Del deber de la desobediencia civil», de Henry David Thoreau.
(Tema para escribir: «La mejor manera de perder el tiempo»).

Sesión XIV
20 de noviembre
LO LITERARIO DEL ENSAYO LITERARIO
—Comentarios sobre la lectura del ensayo «Sortilegio y astrología», de Thomas de Quincey.
(Tema para escribir: «Nuevos usos para aparatos viejos»).

Sesión XV
27 de noviembre
EL ESPACIO DEL ENSAYO
—Comentarios sobre la lectura del ensayo «Café San Marcos», de Claudio Magris.
(Tema para escribir: «El viaje»).

Sesión XVI
11 de diciembre
EL ENSAYISTA, EL SOLISTA
—Comentarios sobre la lectura de un fragmento del libro La sepultura sin sosiego, de Cyril Connolly.
(Tema para escribir: «De qué me sirve escribir ensayos»).



Viernes, de 19:00 a 21:00 horas
PROPÓSITO Y RAZÓN

El Taller de Ensayo Literario de la Librería José Luis Martínez del FCE, en su nueva edición, funcionará a partir de un programa que busca ser un ejercicio continuo de invención y reflexión ensayística, a partir de una selección de lecturas que ilustrarán, en general, las actitudes y posiciones de sus autores en la práctica del género, y, en particular, los recursos de los que cada quien ha dispuesto para la consecución de sus propósitos.
Los materiales que se leerán y discutirán a lo largo de las 16 sesiones de la presente edición serán, en esta ocasión, el punto de partida para la elección de los temas que cada participante del taller desee abordar por escrito. Como en cada ciclo, semana a semana se dividirán las sesiones en un espacio de discusión sobre la lectura correspondiente y otro de crítica sobre los trabajos de los participantes.

DINÁMICA
A lo largo de las 16 sesiones del ciclo se hará especial énfasis en la revisión de aspectos formales de la hechura de ensayos. En cada sesión se proporcionarán los juegos de fotocopias de las lecturas a realizar; continúa abierto y funcionando en blog del Taller, para ir publicando ahí los ensayos que los participantes quieran difundir de esa manera. 

Sesión I
21 de agosto
—Presentación del programa
—Introducción a partir de algunos comentarios sobre el libro La prosa. Modalidades y usos, de Enrique Anderson Imbert (Ariel, Barcelona, 1998). 

Sesión II
28 de agosto
VIRTUD DE LA CONCISIÓN
—Discusión sobre la lectura del ensayo «De la revolución por los cabellos de una niña», de G. K. Chesterton (tomado de la hemeroteca virtual de la revista Letras Libres, México, marzo de 1999). 

Sesión III
4 de septiembre
LA INVENCIÓN ACUCIOSA
—Discusión sobre la lectura del artículo «Cantatrix sopranica L. Demostración experimental de la organización jitomatotópica en la soprano», de Georges Perec (tomado de la revista Cuaderno Salmón, México, otoño de 2007, núm. 6/7, pp. 61-74). 

Sesión IV
11 de septiembre
EL CARÁCTER

—Discusión sobre la lectura de una selección de ensayos de Kurt Tucholsky (tomados del libro Entre el ayer y el mañana, El Acantilado, Barcelona, 2003, pp. 13-36). 

Sesión V
18 de septiembre
EL MOMENTO PRESENTE
—Discusión sobre la lectura del ensayo «La incertidumbre», de Antonio Muñoz Molina (tomado del libro Travesías, UNAM/DGE/Equilibrista, col. Pértiga, México, 2007, pp. 361-364). 

Sesión VI
25 de septiembre
EL PROCEDER POÉTICO
—Discusión sobre la lectura del ensayo «Poesía y poema», de Octavio Paz (tomado del libro El arco y la lira, en Obras Completas, vol. I, Fondo de Cultura Económica, México, 1999, pp. 41-52).

Sesión VII
2 de octubre
LAS POTENCIAS DE LA PASIÓN
—Discusión sobre la lectura del capítulo I del libro El amor loco, de André Breton (Alianza Editorial, Madrid, 2003, pp. 17-30). 

Sesión VIII
9 de octubre
LA IMPORTANCIA DE LO QUE DECIMOS I
—Discusión sobre la lectura del ensayo «Reflexiones sobre la guillotina», de Albert Camus (tomado del libro La pena de muerte, de Albert Camus yArthur Koestler, Emecé, Buenos Aires, 2003, pp. 113-165). 

Sesión IX
16 de octubre
LAS POSIBILIDADES DE LA PARADOJA
—Discusión sobre la lectura de los ensayos «Más allá de la belleza» y «Metafísica de la pereza. Sátira sobre la tragedia de la filosofía», de Georg Simmel (tomado del libro Imágenes momentáneas, Gedisa, Barcelona, 2007, pp. 71-75 y 100-106). 

Sesión X
23 de octubre
AÑORANZA Y EVOCACIÓN
—Discusión sobre la lectura del ensayo «Alejandría: el desierto, la noche, la nada», de Giuseppe Ungaretti (tomado del libro 1888. Thomas Stearn Eliot-Giuseppe Ungaretti, UAM Iztapalapa, México, 1988, pp. 223-236). 

Sesión XI
30 de octubre
LA IMPORTANCIA DE LO QUE DECIMOS II
—Discusión sobre la lectura del ensayo «La profesión de escritor», de Elias Canetti (tomado del libro Conciencia de las palabras, Fondo de Cultura Económica, México, 1994, pp. 349-363).

Sesión XII
6 de noviembre
LA SEDUCCIÓN DE LA ALUSIÓN
—Discusión sobre una entrevista con Claudio Magris, «Que el desencanto no sofoque la esperanza» (tomada del libro El tallo entre las piedras, Cal y Arena, México, 2007, pp. 11-24).

Sesión XIII
13 de noviembre
LA ENSOÑACIÓN LÚCIDA
—Discusión sobre la lectura de un fragmento del libro Marca de agua, de Joseph Brodsky (Edhasa, Barcelona, 1993). 

Sesión XIV
20 de noviembre
LA ARQUEOLOGÍA DE UNO MISMO
—Discusión sobre la lectura del poema «La calle Aguilar» y de las piezas «Stevenson para mi padre» y «Un regreso», de Luis Miguel Aguilar (tomados del libro Pláticas de familia, Cal y Arena, México, 2007, pp. 15-66).

Sesión XV
27 de noviembre
¿ORDEN O DESORDEN?
—Discusión sobre la lectura del ensayo «Una habitación desordenada», de Vivian Abenshushan (tomado del libro Una habitación desordenada, UNAM/DGE/Equilibrista, col. Pértiga, México, 2007, pp. 19-29). 

Sesión XVI
11 de diciembre
MONTAIGNE, DE VISITA
—Discusión sobre la lectura del ensayo «Montaigne», de Gore Vidal (tomado del libro Ensayos (1952-2001), Edhasa, Barcelona, 2007, pp. 477-493).

martes, agosto 11, 2009

Mi amiga gaviota

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Lizeth Arámbula
 
El siguiente ensayo puede o no leerse —depende de la osadía de cada quien— con cierta música de fondo. Quien se anime, píquele en la flechita:


«Sumérgete en su mundo de poder y enfréntalos, los tiburones te esperan». 
       Me gustaría ir al zoológico, pero está tan lejos. Ya no sé manejar y me da vergüenza subirme al macrobús. Las estaciones son un hangar plateado sin definición geométrica, algo parecido al utensilio con que se raspa el hielo. El diseño que escogieron tendría éxito si lo anunciaran como la nueva versión de una caja de mazapanes. A mi papá le gustan mucho. A mi mamá casi no. ¿Cómo molerán el cacahuate? Me gusta la canela en polvo, pero el cacahuate no. Los últimos que mastiqué tenían tanta sal que me escaldaron la lengua. Tomé agua, salí al jardín y esperé la reacción alérgica.
       Cuando tenía 9 años me subí a un árbol de lima, el zumo de la fruta me quemó y la parte interior de mis dedos se llenó de ronchas. Después sufrí múltiples ataques de asma por comer manzanas, zanahorias, jícamas, germinado de trigo y alfalfa.
       Durante un tiempo inhalé salbutamol luego ya no surtió efecto y fui hospitalizada. No acaricio gatos.
       Si el tiempo es movimiento y yo soy la misma, pero no lo mismo, no me gusta esperar. Cuando conducía les gritaba a los peatones y les aventaba el carro. Ahora en la bici vocifero y golpeo el cofre de los conductores que intentan hacer lo que yo.
       Si seré lo que soy, sí me gusta esperar. Llego antes de que mis hijos salgan de clases. Sí manejo, el otro día fui por mi mamá a una fiesta, le pregunté cómo había logrado evadir los celos de su esposo e ir. «Le dije: “Voy a trabajar”», me confesó. En ese momento me sentí muy mal, triste y engañada. Ella usó el mismo pretexto en mi infancia. Siempre trabajando.
       Convivo con ella en la comida familiar de los viernes organizada por mi abuela, recibo un par de llamadas suyas y estoy resignada a que no tomaremos jamás un café juntas, no pasará tiempo con mis hijos, no sabrá qué hay de mí.
       Los tiburones me esperan.

lunes, julio 27, 2009

Nuestro alunizaje

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Rodolfo Sánchez Gómez


Como había ocurrido en veranos anteriores, las “vacaciones largas” las pasaba con algunos de mis primos en lo que llamamos “la granja”, una quinta de una hectárea fuera de la ciudad, allá lejos, por Los Gavilanes. En la enorme estancia de la casa principal seguíamos en una tele blanco y negro con gabinete de madera (¿Majestic, Philips, Telefunken...?) a Jacobo Zabludovsky y Miguel Alemán Jr., quienes eran nuestras autoridades en astronáutica, enviados plenipotenciarios en Cabo Kennedy. Por las noches, después de haber visto durante el día varias transmisiones especiales “vía satelite”, repasábamos los hechos en el noticiero Excélsior, al frente del cual estaba un señor de apellidos Martínez Carpinteiro, que le encantaba a mi mamá porque cada noche, al cerrar la transmisión, le guiñaba un ojo al decir las últimas sílabas del colofón  “nos veremos por ahí, en cualquier parte”.
       Las imágenes del 20 de julio de 1969 —que parecían registradas desde la perspectiva de un selenita escondido bajo una roca—  no mostraban gran cosa y nuestra imaginación seguramente hacía poético lo que veíamos: un par de momias obesas con cabeza de pecera pegando brinquitos de aquí para allá, dejando sus huellas sobre la doncellez de la superficie lunar; una bandera gringa asida a un tubito enclenque y un artefacto —el módulo lunar del Apolo 11—, que a la distancia de los años parece más el producto del papel aluminio, el gancho de alambre, el cartón corrugado y la cinta canela, que de la tecnología de punta de su época (por otro lado, me dicen que hay más potencia informática en el aparato con el que ahora redacto este texto que en la computadora que manejó todos los datos necesarios para llevar a buen término la misión, ¿será?).
       Las imágenes llegaban acompañadas de diálogos, que según Lucho Navarro sonarían más o menos así:

HOUSTON:    wacha wacha wa wa (scratch) wa (piiip) wachyurstep, royer.
LA LUNA:     (piiip) wa wa watiusey (piiip) (scratch) wa wacha wa, royer.
HOUSTON:    gatit gatit wacha wacha wa (brrrrrrrrr) wa wa wach (piiip), royer.
LA LUNA:    (bzzzz) oquei wa wacha (scratch) yea yea (piiip), royer [...]

       Después supimos que de un wachawacheo similar salió la frase de Neil Armstrong que se convirtiría en el lema de la aventura sideral:

“Es un pequeño paso para [   ] hombre,  un gran salto para la humanidad”.

       Y sí, aquel año habíamos llegado lejos, pero nuestro mundo estaba entrampado en las broncas de siempre: guerras, revueltas sociales, asesinatos políticos, hambrunas... y uno que otro problema de orden doméstico. Una madrugada, mientras seguramenente algunos nos soñábamos astronautas,  el tío Pepe llegó de su consultorio y encontró tapado el sanitario. Nos conminó a reunirnos en ese momento en la estancia: así nos enteramos que era posible limpiarse utilizando sólo tres cuadritos de papel.

martes, julio 21, 2009

Just Do It (or Post It)

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Rodolfo Sánchez Gómez

Dream as if you’ll live forever,
live as if you’ll die today.
Letrero de vinilo recortado, pegado en el medallón trasero 
de la camioneta Chevrolet Tracker legalizada [año de fabricación no identificado] 
con placas de circulación HYV-8926, avistada en Guadalajara, Jalisco, por la 
Prolongación Américas, el jueves 9 de julio de 2009, hacia el mediodía).


Llevar una agenda puede ser una forma de aplazar la muerte; una súplica al destino, que nos tendrá que brindar la oportunidad de desahogar nuestros pendientes. Tal vez por eso nacemos agendados: nuestros padres tienen planeado que en los intersticios del nacer-crecer-reproducirnos-morir, vayamos a la escuela, aprendamos algún deporte y una o dos lenguas (además de la materna), tengamos chamba, abandonemos el nido, les demos nietos y, eventualmente, veamos por ellos cuando ya no puedan valerse por sí mismos, o que paguemos en nuestros hijos el esfuerzo que hicieron por sacarnos adelante. Recordemos a Kipling (con la venia de Aplijsa ):

Hijo:

Si quieres amarme bien puedes hacerlo,
tu cariño es oro que nunca desdeño.
Mas quiero comprendas que nada me debes,
soy ahora el padre, tengo los deberes.

Nunca en las angustias por verte contento,
he trazado signos de tanto por ciento.

Ahora, pequeño, quisiera orientarte:
mi agente viajero llegará a cobrarte.

Será un niño tuyo: gota de tu sangre,
presentará un cheque de cien mil afanes...

Llegará a cobrarte y entonces, mi niño
como un hombre honrado a tu propio
hijo deberás pagarle.

       No sé si entre los planes que mis padres tuvieron para mí estuvo el que diera algún día con un poema, dicho o lema que expresara mi código ético o guiara mi actuar.
       Lo que sí sé es que nací en una ciudad custodiada —vaya usted a saber por qué— por la justicia, la sabiduría y la fortaleza, a la que nunca deberá llegar el rumor de la discordia, y en la que nisi Dominus ædificaverit domum: in vanum laboraverunt qui ædificant eam. Nisi Dominus custodierit civitatem: frustra vigilat qui custodit eam.
       Perla urbana, ciudad de las rosas, además de tradicional (¿señorial?) y moderna.
       Cuna de mujeres guapas:

No hay ojos más lindos
En la tierra mía
Que los negros ojos
De una Tapatía,

y, por si fuera poco, de machos afamados por entrones (si no, pa’ qué traen pantalones),  que en la cantina exigen su tequila, exigen su canción, y nunca pierden, y si pierden... ¡pos arrebatan!
       (Sin embargo, la maledicencia extratapatía se ha encargado de divulgar que, desde 1956 —casualmente yo nací en diciembre de 1955—, a los varoncitos recién nacidos el partero les introduce en el ano las falanges distal e intermedia del dedo medio de la mano izquierda con el fin de constatar que, si grita, el bebé será mariachi; si patea, futbolista, y si sonríe, joto.)
       Desde la tele, el Tío Gamboín me pedía que no le fallara y el Tío Carmelo (un personaje al que recuerdo en blanco y negro) nos retaba: “a ver quién falla, si ustedes o yo... o yooooooohhhh...”. Por su parte, Canelita nos preguntaba cómo nos habíamos portado y si ya habíamos hecho la tarea.
       De esa misma fuente emanaron sentencias aleccionadoras:

“Si las cosas que valen la pena fueran fáciles, cualquiera las haría”
“El último minuto también tiene sesenta segundos”
“Esto no se acaba hasta que se acaba”
“El que nada debe nada tiene”
“¿Tienes el valor o te vale?”

       Diversos personajes conspicuos han soltado en Guadalajara, a lo largo de los años,  frases que han llegado al bronce o calado hondo en la mente del ciudadano:

“¡Los valientes no asesinan!”,

u otras menos afortunadas, de consecuencias atroces, como aquella del que afirmaba que la solución éramos todos y que tendríamos que acostumbrarnos a administrar la abundancia:

“¡Defenderé al peso como un perro!”.

       Antes, a principios de 1970, pasó por la ciudad aquel señor de guayabera, aspirante a la Presidencia de la República, diciendo que la cosa era pa’ riba y pa’ delante, y años después se placeó otro, ése con aspecto de gerente de sucursal bancaria de pueblo chico,  proclamando que renovaría moralmente a la sociedad.
       Asistí a escuelas en las que debí comportarme virilmente (Viriliter Age). No alcancé el beneficio del mantra Spiritus Redimet Materiam porque mi padre, en el segundo de secundaria, me dijo que de colegios de paga él hasta allí llegaba. Así se me comenzó a pedir que trabajara y pensara (en ese orden).

sábado, marzo 07, 2009

Si no fuéramos tan buenos para olvidar...

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Esta foto fue posteada originalmente para acompañar el ensayo «Gol», de Maribel Mandarina, que pueden leer aquí. Pero, como el otro día salió en la plática (en el grupo de los viernes, a propósito del ensayo que Ramón nos leyó, y que iba sobre un entendimiento virtuoso del olvido como la forma mejor que el mexicano tiene de sobrevivir), pensamos que no estaría de más colocarla más a la entrada del blog.
Como se anotaba en ese post original, la foto no es precisamente de un gol, sino de un gol que no fue tal. La tomó el fotógrafo Fabricio León en el instante justo en que Hugo Sánchez (gracias, Hugo) falló el penal decisivo que sacó a México del Mundial de 1986. La escena es del Salón Corona, de la Ciudad de México, y ahí se exhibe como un mural que dice mucho sobre esa forma mexicana de la fatalidad conocida como el «ya merito».

miércoles, febrero 18, 2009

¡Puros contreras!

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Muy bonito el anuncio, pero capaz que no se lee bien:  este martes 24 de febrero no nomás es Día de la Bandera, sino además la fecha en que  Heriberto Yépez, Luis Vicente de Aguinaga, Antonio Ortuño  y un servidor, moderados —es un decir— por Luigi Amara,  presentaremos la Colección Versus (ensayos contreras) de Tumbona Ediciones.  En Casa Vallarta, a las 20:30 horas. ¡No falten!

jueves, enero 29, 2009

Lars Von Trier, el último profeta

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J. Igor I. González A.



He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza.
Apocalipsis 16:15

Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.

Mateo 16:27


¿Qué se obtiene si pasamos por el crisol de la posmodernidad del séptimo arte una profecía anunciada hace poco más de dos mil años? Una posible respuesta se encuentra en Dogville (2003), el primer pilar de la trilogía Estados Unidos: tierra de oportunidades, de Lars Von Trier (1). El guión perpetrado por este genial director se fundamenta en una estética minimalista y oscura que invita a participar al espectador de manera profunda en la creación misma del filme. Más allá de unas actuaciones más o menos aceptables (habría que destacar quizá a Zeljko Ivanek por su interpretación de Ben), la intención intersubjetiva de Von Trier se pone de relieve al mostrarnos un mundo en el que las fronteras entre lo público y lo privado son inexistentes, por lo menos para la audiencia. De este modo, es el espectador quien crea [en el imaginario] los muros, las puertas, las calles, y toda demarcación que parcela lo cotidiano: mientras que para los actores dichos elementos tiene existencia real, nosotros somos transformados en ojos omnipresentes, omnisapientes y ubicuos (casi encerrados en una pirámide, como en los billetitos verdes gringos). En este desafío intersubjetivo que obliga al espectador a ser partícipe en la manufactura fílmica se ponen de relieve, ya, los cortes «espiritualistas» y las evocaciones de «lo divino» que subyacen a buena parte de la propuesta de Von Trier. Es una suerte que el tratamiento que el filme hace del tema sea extremadamente ácido y no moralino, lo cual requiere una buena dosis de talento para no caer en una exposición vulgar de la miseria humana. Veamos pues, en qué podemos fundamentar una posible respuesta a la pregunta con que inicia este texto.
En primera instancia, recordemos que el prólogo nos muestra a una comunidad (convertida en Gran Sanedrín) que es obligada a enfrentarse con una serie de dilemas morales, condensados en la figura de Tom Edison Jr (Paul Bettany), pseudoescritor y autonombrado líder espiritual de Dogville, un pueblito perdido en las montañas de Colorado, allá por la década de los treinta, en el siglo XX (época de tribulaciones y depresiones terribles, según cuentan). Con el desarrollo del filme, Tom se va convirtiendo poco a poco en una especie de Juan el Bautista, en un anunciador del regalo de la Gracia Divina. Para recibirla, a la comunidad de Dogville sólo le falta aceptación, algo de humanidad piadosa, y Tom sólo necesita un buen ejemplo para demostrarlo. Precisamente, Grace llega como caída del cielo, y tal como reza la vistosa profecía del epígrafe, ella aparece como un ladrón. No es gratuito que el personaje interpretado por Nicole Kidman se llame Grace, y que su primera entrada en Dogville sea para robarle un hueso a Moisés, el perro. La referencia hecha por Von Trier tiene un giro interesante: la profecía anuncia la segunda venida del hijo del hombre, pero nunca señala que aquél va a regresar encarnado en una mujer. Cabe mencionar que esto tiene resonancias con concepciones filosóficas acerca de un dios hembra que trascienden los límites de este texto (pero que abren otras vetas de exploración).
Así, ante la insistencia de Tom, la comunidad de Dogville en pleno acepta poner a prueba la presencia de Grace. Debido a la recomendación de Tom, Grace se dedica a hacer labores que en el pueblo «nadie necesitaba». Ello con el objeto de apelar al lado humano tanto de la comunidad como de Grace. Vemos entonces que la Gracia Divina es colocada en una posición de subordinación con respecto a lo que ella supone sus inferiores. Recordemos que Grace llega al pueblo investida en un manto lúgubre pero elegante, que la diferencia del resto de los habitantes. Sin embargo, ella asume gozosa hasta las tareas más innobles (como limpiar la suciedad de la hija de la sirvienta del pueblo). Esto hace referencia al famoso lavatorio de pies que Cristo hace a sus apóstoles para demostrar la virtud de la humildad. Debido a la posición privilegiada que tenemos como espectadores, nos damos cuenta de las transformaciones de la intimidad que experimentan los habitantes de Dogville: sus lazos se estrechan, y la vida comunitaria deviene armónica, feliz y radiante. Hasta que llega el comisario y coloca, en la iglesia, un cartel donde se anuncia la desaparición de Grace (¿simbolizando el propio extravío de la humanidad que busca sin cesar la gracia divina? Ello tendría un aspecto aún más trágico). Este evento sitúa a la comunidad de Dogville frente a un dilema que los va atravesar hasta el fin de la película: seguir con la reconfortante presencia de Grace en el pueblo, o entregarla a sus enemigos, quienes están prestos a crucificarla. La segunda venida del comisario, ahora ofreciendo una jugosa recompensa por Grace, agudiza los ya de por sí filosos bordes del problema (y no es gratuito que sea hasta la segunda venida en la que se desatan los eventos de mayor tensión del filme).
La presencia de las manzanas, durante buena parte del filme, tiene una resonancia demasiado evidente en la literatura clerical como para abundar en ella. Luego de secuencias en las que Grace es convertida involuntariamente en adúltera, y se va hundiendo en una vorágine de humillaciones por parte de Chuck (una magistral interpretación de Stellan Skarsgard), Tom decide que es hora de que Grace escape. Para ello le pide a Ben que se la lleve del pueblo en un camión repleto de manzanas, por diez dólares (¿Judas y los treinta denarios de oro?). Durante el trayecto, Grace se come una manzana y se queda profundamente dormida. Hasta que es despertada por un terrible ladrido de Moisés, el perro de Chuck. Grace se da cuenta que aquellos a quienes creía sus amigos la han traicionado, la han condenado a llevar una pesada cadena al cuello, la cual simboliza, en última instancia, los propios pecados de los habitantes de Dogville. El desarrollo posterior de la trama enfrenta de manera terrible a Tom consigo mismo, con la miseria de su propio fracaso. Ante la incapacidad de soportarlo, éste decide entregar a Grace al gangster que, en un principio, la estaba buscando: ese hombre todopoderoso, el Gran Otro Lacaniano que encarna al Nombre-del-Padre, al cual no le veremos el rostro sino hasta el final de la cinta. Después de una relativa calma, la llegada de la comitiva gangsteril a Dogville se torna en todo un suceso: el pueblo en pleno sale de sus casas a ser testigos de la entrega de Grace. Ésta ingresa al auto y dialoga con su Padre, quien la inviste con todo el poder (tal como lo relata la otra biblia, la que narra las crónicas de Urantia). Los injustos habitantes de Dogville no olvidarán nunca esa tarde, la de su propio y particular día del Juicio: su Armagedón). Definitivamente, Lars Von Trier es un genio profeta y visionario posmoderno que nos narra, en buena medida, la segunda y deseperanzadora venida de Cristo.

1.- A Dogville le seguirían Manderley (2005) y Washington, la cual se tenía proyectada finalizar para el 2009, pero todo apunta a que la cinta seguirá en producción por más tiempo.